An act of rebellion

Hay una frase de la que hace poco me hice bastante fan y ya la he compartido mas de una vez en diferentes lados.

La única manera de lidiar con un mundo sin libertad es llegando a ser tan absolutamente libre que tu propia existencia es un acto de rebelión.

PUM.

Ésta frase de Albert Camus (a quien no conocía antes de ella, seamos honestos, nunca me he destacado por mi intelectualidad), llegó a mis ojos en un momento preciso en el que me pude sentir identificado.

Quien me conociera en mis años de secundaria y prepa, pudo darse cuenta de como yo solía vivir bajo mis propios términos, a veces hasta enojado con el mundo porque me veía obligado a cambiar o evitar las cosas que yo quería hacer, solo por seguir sus diversas convenciones sociales. La presión llega a ser tan grande, hasta de tus propios amigos, que terminas cediendo. Empecé a pensar que uno no puede estar por la vida creyendo que la sociedad tiene que cambiar para aceptar todo aquello que te gusta, que esas son pendejadas de la adolescencia y que mas bien uno debe ‘madurar’ y adaptarse.

Y en ese momento me perdí.

Uno queda preso en una bola de “deber ser”, “no defraudar” y “cumplir expectativas” que honestamente hace que todo se vaya a la verga. Y se va a la verga porque muy adentro sigue esa otra parte -la que en verdad significa algo para nosotros- tratando de salir, y lo logra de vez en cuando, el problema es que nos sentimos mal al respecto cuando eso pasa, porque nos estamos desviando de ese “deber ser”. Terminamos siendo ‘zombies infelices’ con gustos aprendidos, metas heredadas, valores impuestos y la presión en los hombros de llevar todo eso a cabo, porque lo opuesto supone un fracaso.

La vida (o dios, Dios, el universo, karma, todas las anteriores) al parecer tiene un gran tino para darnos en la madre. Wake up calls que le llaman. Y no me refiero a que ahuevo debe ser un pedo muy trágico, por ahí leí una vez que el sufrimiento humano se comporta como el gas, no importa si liberas poco o mucho en un cuarto, al final va a llenarlo completamente. Y con éstos ‘wake up calls’ podemos victimizarnos, o podemos ignorarlos, enterrarlos o, lo que sería ideal, usarlos en nuestro beneficio.

El pequeño cambio de tema viene al caso porque me di cuenta que esas chingaderas pasan más (y/o nos afectan más) cuando lo que vivimos día a día no es lo que queremos, o no es como lo queremos, y esos momentos en los que se nos jode la vida por un momento, nos dan las pistas perfectas para reflexionar y saber en qué no nos estamos haciendo caso. Vivir en pinche negación no está chido. Vivir como la gente te dicte que debes vivir no está chido. Nos han vendido el éxito como una fórmula de trajes, estudios, lana y popularidad, y a eso aspiran todos, para que al final, cuando se ven en el espejo y se deshacen de toda hipocresía, se sientan vacíos. Y no se trata de un pedo pseudo jipi de ‘abajo lo material’ o mamadas del estilo. Si haz descubierto que lo tuyo son los trajes, estudios, lana y popularidad, es completamente válido, y eso es exactamente lo chingón: descubrir qué es lo tuyo.

En el día a día, en la comida, en tu cuerpo, en el sexo y en el amor, en el trabajo, en lo social. En cada pinche aspecto estamos siempre con máscaras por la presión de cumplir con algún lineamiento aprendido gracias a nuestros padres o un profesor o el cura, que se yo, pero deberían darse chance, aunque sea por un momento, de hacerse caso a ustedes mismos. Para mí fue difícil. A final de cuentas terminé yendo a terapia a finales del año pasado y gracias a eso a lo largo de éstos meses es que he comprendido toda esta mierda que estoy escribiendo como si fuera libro de autoayuda. Y no he cambiado mi vida completamente, ni “he dado un giro de 180 grados”, sigo dedicándome a lo mismo, sigo anhelando un amor duradero, sigo siendo sarcástico y mamón, sigo sin saber ‘que quiero’ (el pulkes se encargó de dejarme eso en claro) y sigo teniendo los demás pedos mentales que tenemos todos.

Lo que ha cambiado es mi manera de ver y mi actitud hacia el trabajo que hago o el amor que deseo, mi manera de usar mis máscaras si es que quiero hacerlo, han cambiado mis ganas de desnudar mi verdadera personalidad hacia más gente de lo que comunmente lo hacía sin miedo al rechazo y ha cambiado el procesamiento de esos “pedos mentales”.

¿Y ya con eso soy feliz? Pues ojalá la felicidad fuera una linea ‘cruzable’ y de la que ya no hay retorno, pero creo que me siento mejor conmigo mismo mas días de los que no, y sobre todo, actúo con menos miedo que antes.

Inténtenlo. Séan libres, vivan en sus propios términos. Dense gusto. Se trata de valorarse y creer en si mismos, no de ser egoístas. La vida debería ser para darnos esa oportunidad, no la desperdicien viviendo la de alguien más.

2 pensamientos en “An act of rebellion

  1. Sandrah dice:

    Ya habia visto esa frase en alguna parte (solo que en ingles) y tambien me gustó mucho🙂

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