Manual del perfecto buga

Tomado de La Jornada de Aguascalientes

Marco García Robles.- Hoy escribiré contrario a mis principios, del derecho a ocultar la identidad sexual. En ámbitos machistas, misóginos y homofóbicos como el de Aguascalientes, me queda claro que para muchos no les queda otra que ocultar su preferencia por otros iguales, ya sea por el riesgo de agresiones físicas y psicológicas, pasando por la pérdida de la herencia y hasta la posible destitución de un cargo.

Trataré de no caer en estereotipar a los bugas (heterosexuales), pues a final de cuentas el ‘género’ más que una asignación genital es una construcción social, susceptible de ser aprendida. Espero no caer en un fusil pleno de la película “Es o no es” donde un casete instruye al personaje principal -un maestro gay- para “ser hombre”. Ahí les van mis recomendaciones tipo Vanidades, perdón Men’s Health:

1.- Consíguete una novia. Mucho mejor si es una amiga que te sepa el numerito y si es lesbiana mejor, porque también le haces un favor y en una de esas hasta se casan para “taparle el ojo al macho”. Procrea por lo menos un hijo, aunque sea por inseminación.

2.- Practica algún deporte. Si es rudo mucho mejor. Nada de luchas grecorromanas, gimnasia olímpica o patinaje artístico. Lastímate de vez en cuando, presume las lesiones y afirma que no te dolió aunque te esté llevando la chingada.

3.- Cuando invites a tus amigos a ver el futbol, que no se te ocurra ni de broma preparar para el medio tiempo: sopes, quesadillas fritas, ensalada de bombones y manzana, cualquier alimento horneado, fondue, canapés o crepas.

4.- Toma cerveza, tequila o ron. No salgas con la jotería de unas medias de seda, una margarita de fresa, un Baileys o un orgasmo azul.

5.- Agárrate de vez en cuando “el paquete” (perdón por no decir “los huevos”, pero para todo hay límites) sin importar el lugar o la ocasión, para un heterosexual, la comezón y marcar el territorio es primero que los modales.

6.- Lanza piropos vulgares a las mujeres “buenotas” (mi intelecto ‘homosexual’ no alcanza a definir esta categoría, pero inténtenlo). Si lanzas uno elegante te voltearán a ver raro.

7.- No reprimas tus sonidos corporales si estás entre amigos. Pedorréate a gusto, eructa como animal, entre otras guarradas como sacarte los mocos sin disimulo o escupir sin razón alguna.

8.- No fumes mentolados, en especial si son los exclusivos ultradelgados o los de caja rosa. Compra de los rojos y si no tienen filtro mejor. Si te sientes muy macho, fuma puro.

9.- No uses pantalones muy pegados o fashion. No dudes mucho al comprar ropa y mucho menos discutas combinaciones de colores, texturas o las recomendaciones de Gaby Vargas. Aguas con los colores estrambóticos y las telas brillantes.

10.- No comentes en tu trabajo el último capítulo de la novela, a menos que hables de la protagonista y sus nuevas tetas (se aceptan los términos “chiches” y melones, pero no senos ni bubis).

11.- Son permitidos ocasionalmente los olores corporales masculinos a patas y sobaco. No uses esencias dulces (Paris Hilton, Blue Jeans, Carolina Herrera, Hugo Boss, etc.), prefiere las maderas o clásicos como lavandas.

12.- Presume que tienes un montón de viejas; si indicas que te las has tirado mejor (acepciones apropiadas: coger, chingar, tronar el ejote, dejarla “cayetano”, apichurrar, etc.)

13.- Lanza ofensas como “vete a la verga”, “no seas vieja”, “pinche joto” (hasta se me revuelven las tripas del coraje) y aprende albures.

14.- Ni de loco se te ocurra revelar que practicas feng shui, yoga, repujado (y todas las variantes de Kena), repostería, tarjetería española, floristería, etc.

15.- Mídete al bailar. No imites a Britney, Lady Gaga, Kylie Minogue, Shakira, etc. No te sabes las coreografías de Village People, Menudo, Madonna, Locomía. Jamás saltes de la emoción ante “I will survive”, “Dancing Queen” y otras de la época disco. Tienes permiso de saberte las de Caballo Dorado y todas las típicas de boda. Es más, socialmente es aceptado que seas chambelán, con todo y sus ridículos valses.

16.- No llores nunca. No importa si es la mejor película que hayas visto, que nació tu sobrinito o que el concierto de Sarah Brigthman fue excelso. Se vale soltar algunas lágrimas en funerales o cuando transmiten el Teletón, pero no porque te regañó tu jefe o porque se enfermó tu mascota.

17.- Gritos de dolor aceptables: güey!, chingado!, puta!, carajo! Y todas las groserías que se te ocurran. Jamás te quejes con un “ay!” simple, mucho menos si te sale con tono agudo.

El espacio ya no me alcanza: Aunque seas sensible no lo muestres. Limita tus apreciaciones estéticas. No presumas lo bien que planchas. No expliques tus tratamientos cosméticos. No seas confidente de tus compañeras. Pero sobre todo: No se vale jotear. Oh my “gay” God!

2 pensamientos en “Manual del perfecto buga

  1. Anónimo dice:

    … dijo el bicicleto

  2. Anónimo dice:

    This is easy

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